Cómo funciona
En Vantag no gana el más rápido en hacer clic. Dices cuánto quieres pagar, te vas tranquilo y, al cerrar el plazo, se reparten los cupos. Pagas sólo si obtienes tu entrada, y exactamente lo que ofreciste.
Cada evento tiene un precio mínimo. Desde ahí eliges cuánto ofrecer por tu entrada. Dejas tu tarjeta y se reserva ese monto: no se cobra nada todavía.
Si las ofertas caben en los cupos disponibles, entran todas y nadie queda fuera. Sólo cuando hay más ofertas que cupos entran las más altas. No gana quien llegó primero: no hay filas ni carreras por hacer clic.
Si alcanzaste un cupo, recién ahí se cobra tu tarjeta y recibes tu entrada a tu nombre. Si no alcanzaste, la reserva se libera sola y no pagas nada.
Cómo se reparten los cupos
El corte no es un precio que fijemos nosotros. Es la cantidad de cupos del evento: se ordenan las ofertas de mayor a menor y se cuenta hasta llenarlos.
Con menos ofertas que cupos no hay corte que aplicar. Todas obtienen su entrada y cada una paga lo que ofreció, aunque haya ofrecido el mínimo.
Recién aquí queda gente fuera. A quien no alcanza se le libera la reserva sin cobrarle nada. Algunos eventos reservan además una parte de sus cupos para sortearlos al azar entre quienes no alcanzaron por precio.
Cuando un evento reserva cupos a sorteo, su página lo dice y muestra cuántos son. Cada persona sorteada paga su propia oferta, igual que quienes entraron por precio.
La venta corre en rondas
Cada ronda cierra en su fecha y reparte los cupos disponibles. Si sobran entradas, se abre la ronda siguiente y vuelven a ofrecerse. Como a quien no alcanzó nunca se le cobró, puede ofertar de nuevo. La última ronda cierra 24 horas antes del evento.
La página de cada evento muestra su calendario: cuántas rondas corre y cuándo cierra la que está abierta.
Tu entrada es tuya
En Vantag no existe el desplazamiento: ninguna oferta posterior puede sacarte de un cupo que ya obtuviste. Esto es lo que pasa en cada momento.
Nadie tiene un cupo asignado todavía, ni siquiera quien ofertó más. Que otra persona ofrezca por encima de ti no te quita nada, porque no había nada asignado. Y no se te ha cobrado un peso.
Se reparten los cupos y se cobra únicamente a quienes los obtienen. Cada persona paga su propia oferta, no la del vecino.
Es definitiva. No existe forma de que alguien te la gane ofreciendo más, te la compre ni te la quite. Tampoco se revende dentro de Vantag.
Ni un peso más. No hay precios que suben mientras completas el pago, ni cargos sorpresa al final, ni nadie que pueda obligarte a pagar de más para conservar tu cupo.
Y si tu oferta no alcanza, se libera la reserva y no pagas nada.
Si eliges pagar en cuotas, el recargo del financiamiento se te muestra antes de confirmar y no cambia lo que recibe el artista.
Tu entrada va a tu nombre y con tu RUT: en la puerta se comparan con tu cédula.
Marca «Es para otra persona» y escribe su nombre, su RUT y su correo. La entrada queda a nombre de esa persona y le llega directo a ella.
No necesita tener cuenta en Vantag. Y puedes ofertar por varias personas en el mismo evento: una entrada por persona.
Si otra persona ofrece más por tu invitado, toma la posta y a ti se te libera la reserva: él sigue compitiendo, con una oferta mejor. Esto sólo ocurre con entradas para terceros — la oferta que hiciste para ti es intocable.
Las entradas son personales. Se emiten con nombre y RUT, y no se revenden dentro de Vantag: el precio lo define lo que la gente ofrece antes del cierre, no un mercado secundario después.
Explora los eventos abiertos y deja tu oferta. Tú decides cuánto vale.
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