Cómo funciona
En Vantag no gana el más rápido en hacer clic. Dices cuánto quieres pagar, te vas tranquilo y, cuando termina el plazo, las entradas quedan para quienes ofrecieron más.
Cada evento tiene un precio mínimo. Desde ahí, tú eliges cuánto ofrecer por tu entrada. Dejas tu tarjeta y se reserva ese monto — no se cobra nada todavía.
Cuando termina el plazo, se revisan todas las ofertas y las entradas quedan para quienes ofrecieron más. No gana el que llegó primero: no hay filas virtuales ni carreras por hacer clic.
Si tu oferta alcanzó un cupo, recién ahí se cobra tu tarjeta y recibes tu entrada. Si no alcanzó, la reserva se libera sola y no pagas nada.
Al ofertar eliges una protección
Cuando ya no quedan cupos, otra persona puede intentar quedarse con el tuyo ofreciendo el doble de lo que tú ofreciste. Al hacer tu oferta, tú eliges qué pasa si eso ocurre.
Si alguien intenta quitarte el cupo, tu tarjeta paga automáticamente el doble de tu oferta y la entrada sigue siendo tuya. Ese doble es lo máximo que podrías llegar a pagar.
Por eso la reserva en tu tarjeta se hace por ese monto desde el inicio. Si nadie lo intenta, pagas sólo lo que ofreciste.
Ideal si de verdad quieres ir y no te quieres arriesgar a perder el cupo.
Si alguien paga el doble por tu cupo, se lo lleva — tú no pagas nada y además recibes la mitad de la diferencia como crédito Vantag. Lo paga la otra persona, no tú.
El crédito no vence y lo puedes usar, junto con tu plata, en cualquier otro evento.
Ideal si eres flexible y no te molesta soltar el cupo a cambio de crédito.
Esto sólo puede pasar cuando el evento está lleno. Mientras queden cupos libres, nadie puede quitarle la entrada a nadie.
Explora los eventos abiertos y deja tu oferta. Tú decides cuánto vale.
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